Yo tampoco puedo respirar

Pamela Cunningham-Chacón*

El asesinato de George Floyd en los Estados Unidos es uno de los más recientes actos de brutalidad policial en un país que sistemática y estructuralmente ha discriminado a sus poblaciones negras y racializadas por siglos. Las últimas palabras George Floyd, al igual que Erick Gardner anunciaban que no podían respirar, les faltaba el aire; pero lamentablemente fueron ignoradas. Fueron la última escena de una historia que se ha repetido por siglos.

Yo vivo en Costa Rica, y en teoría la situación no es tan complicada acá, colaboro en la Colectiva Costa Rica Afro y junto con organizaciones como El Centro de Mujeres Afro costarricenses y Proyecto Caribe hemos trabajado por años en educar a la población costarricense sobre el racismo y en la incidencia política para el cambio. Hemos avanzado en algunas áreas, pero entonces, ¿porque siento que yo tampoco puedo respirar?

El racismo estructural y sistémico que oprime a las personas afro costarricenses no es tan evidentemente violento como en otros países. Aun cuando existen casos de presunto abuso policial como el de Antwon Serrano Davey y muertes de líderes indígenas como Yeri Rivera y Sergio Rojas que siguen sin recibir justicia, el racismo al que nos enfrentamos los y las afro costarricense es sutil, en algunos casos imperceptible.

Es el racismo de la negación de las diferencias, de la invisibilización, el de la falta de acceso a la educación, al de los estereotipos y prejuicios, el que identifica a las mujeres afro solamente como objetos de deseo sexual o como personas violentas y agresivas; es el racismo de los chistes y comentarios agresivos que debemos soportar, el de los compañeros de trabajo que nos excluyen. Es el racismo que nos hace dudar de nuestra humanidad, que nos pone barreras invisibles que nos evitan progresar.

Y aunque no tenemos una rodilla en nuestros cuellos, también nos vemos ahogados por esta violencia. La población afrodescendiente, especialmente en el área rural tiene altos índices de deserción escolar, de falta de acceso a la salud, de desempleo. Las políticas públicas rara vez toman en cuenta la variable étnico-racial y pocas veces somos consultados en temas que nos afectan. Todo esto hace nuestro diario vivir más complejo, los obstáculos que debemos atravesar para llegar al mismo lugar son más; la falta de acción estatal y las limitadas opciones para denunciar y castigar el racismo a veces nos hacen perder la esperanza.

Y si, el panorama es sombrío y hay mucho trabajo por hacer, pero recientemente hemos visto un aumento en el interés por aprender y tomar acciones por mejorar. Legisladores que contactan a grupos de la sociedad civil para entender y colaborar; conversaciones sobre la historia que incluyen los aportes de los y las afros costarricenses, paneles de discusión sobre acciones concretas hacia el cambio, nos dan esperanza de un futuro mejor.

Desde la sociedad civil, el apoyo más reciente fue el 2 de junio, donde en colaboración con la Colectiva Trans-parencias, El Centro De Mujeres Afro , Global Shapers Costa Rica y Costa Rica Afro se organizó una marcha virtual en apoyo y solidaridad con la organización Black Lives Matter, donde se recolectaron alrededor de $3500 en donaciones para ser utilizados en financiar sus actividades. En una demostración sin precedentes en el país, más de 500 personas se unieron con pancartas antirracistas para demostrar su apoyo por la causa. Adicionalmente las conversaciones sobre el tema han sido constantes, desde la academia hasta los telenoticieros e intervenciones del espacio público, al proyectar Black Lives Matter en el edificio del congreso, por ejemplo.

Todos estos gestos de solidaridad nos dan esperanza de un mejor mañana. Nos permiten tomar un momento para respirar profundo y pensar que el trabajo que se ha hecho ha impactado a algunos de nuestros compatriotas y que ellos y ellas se están convirtiendo en agentes de cambio.

A diferencia de George Floyd, Breonna Taylor, Tony Mcdade, Joao Petro Mattos, Anderson Arboleda, Antwon Serrano Davey, Yeri Rivera y Sergio Rojas, nosotras todavía podemos respirar y seguir adelante en la lucha. Nos vemos en la obligación de no desistir, de seguir adelante hasta que la justicia y la igualdad se hagan costumbre.

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*Articulo escrito originalmente para el medio Mas allá de la cortina.

Pamela Cunningham-Chacón, es activista afro feminista, experta en temas de diversidad e inclusión a nivel organizacional. Es profesional en Recursos Humanos e Internacionalista con una especialidad en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina y Gestión de Proyectos con Enfoque de Género.  Es co-fundadora y directora de la Colectiva Costa Rica Afro, organización diversa e inclusiva enfocada en la lucha contra el racismo, machismo y sexismo por medio de la incidencia política, investigación, educación y organización de acciones concretas. Actualmente se desempeña como Gerente de Adquisición de Talento con un enfoque en Diversidad e Inclusión, además de brindar charlas y talleres sobre Antiracismo, Diversidad e Inclusión

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